Planta modelo de Sésamo y Chía se prepara para procesar 3.000 toneladas en su etapa inicial
Una moderna planta de procesamiento de sésamo y chía en Cruce Liberación, departamento de San Pedro que se inauguró, con el objetivo de diversificar los cultivos y darles previsibilidad a los productores al momento de la cosecha
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El Ing. Agr. Fabián Pereira, directivo de GPSA, destacó a Productiva que ambos rubros se posicionan como alternativas válidas para los suelos y climas más exigentes, donde el desarrollo de la soja y el maíz se ve comprometido.
Pereira remarcó que la planta, que tuvo una inversión de entre USD 500 000 y USD 700 000, ya está totalmente lista para empezar a trabajar y para aprovechar la ventana de producción de cada cultivo. Explicó que en la época de zafra se va a procesar el sésamo, mientras que la chía en entrezafra.
En este contexto, enfatizó que el sésamo entra en la misma ventana de siembra de la soja, por lo que la idea es poder posicionar la oleaginosa en los suelos tipo A, donde tiene un mayor potencial productivo, y en los suelos tipo B, el sésamo.
Acotó que la chía, en tanto, se posiciona en la misma época del maíz, por lo que el objetivo es ubicar el cereal en los suelos de alta productividad para sacar el máximo provecho y en los suelos tipo B, donde se ve un poco más comprometido, sembrar un cultivo que se adapte perfectamente a las condiciones climáticas y del suelo, como lo es la chía.
“La chía se va a comenzar a cosechar en mayo o junio del 2025 y ya le vamos a dar toda la posibilidad de procesamiento. La planta va a tener la capacidad de acopiar 3000 toneladas de manera anual, eso sería más o menos unas 4000 a 5000 hectáreas de chía, teniendo un cálculo de más o menos de 500 kg, que es la base promedio de producción anual”, acotó.
El ingeniero considera que el ingreso de GPSA en este rubro puede darle mucha transparencia al cultivo, teniendo en cuenta que la chía tiene una repercusión interesante a la hora de elegirla como zafriña.
Explicó que la chía estaría compitiendo con un producto de segunda zafra como el maíz, pero que tiene un alto costo y baja productividad, por lo que señaló la importancia de la diversificación en las parcelas. “Y más todavía la chía se hace en un suelo más arenoso, lo cual en el maíz afecta en el rendimiento general”, agregó.
Remarcó que con el precio actual del maíz, con una base de USD 120 a 130 la tonelada, y con un costo de entre USD 650 y USD 700, el productor tiene que producir cerca de 5500 a 6000 kg por hectárea para llegar a un punto de equilibrio.
Precisó que con un suelo con tendencia a lo arenoso y con alguna pequeña posibilidad de seca se compromete la posibilidad de empatar con un cultivo como el maíz. “Cuando el maíz se restablezca y vuelva a estar cerca de los USD 200 o USD 230, el punto de equilibrio baja a 3000 a 3300 kg por hectárea, entonces, se generaría otra vez la posibilidad para que mucha gente pueda volver a adoptar el cultivo de maíz”, remarcó.
En cuanto al sésamo, señaló que es un cultivo que se está desarrollando fuertemente, no solo en Paraguay, sino a nivel regional. «Brasil está creciendo; en los últimos años creció cerca de 70 000 a 80 000 hectáreas, y alcanzó 400 000 hectáreas, eso indica que no solamente nosotros estamos mirando ese cultivo, sino también los países vecinos lo están mirando como una alternativa para poder diversificar”, añadió.
Pereira enfatizó que por todos estos factores decidieron poner una planta en el corazón productivo de esos dos cultivos, de modo a darles la oportunidad a muchos de los pequeños, medianos y grandes productores para que puedan entregar sus productos a una distancia no muy lejana de su finca y puedan negociar con mercados interesantes y que eso se traduzca en buenos precios para ellos.
Señaló, por último, que la inversión inicial no fue grande, porque se hizo una asociación con un grupo de empresarios que tenía algunas máquinas y el resto se compró. “Creo que ronda más o menos entre USD 500 000 y USD 700 000”, expresó.